La luna del 14 de febrero fué un mudo testigo de algunas discuciones con mi chica por peferir lanzarme a un concierto de rock en lugar de pasar un rato romántico con ella, una historia que a pesar de repetirse en muchas ocasiones con anterioridad, no termina por acostumbrarla. ¡Que importaba! Ese concierto de rock no era un concierto cualquiera, se trataba de los mismisimos Ray Manzarek y Robby Krieger, dos grandes leyendas del rock ácido que formaban parte de The Doors, la banda que más ha influído en mi vida musicalmente hablando desde que era un puberto.
Ya había estado en el concierto del 2008 en la Arena Monterrey, incluso tuve la oportunidad de estar en un "Meet and Greet" donde saludé a cada uno de los Riders on the Storm, también había organizado un viaje hasta México DF en el 2004 para verlos en el Auditorio Nacional, en ese entonces con otro vocalista. Ésta vez la presentación era en un lugar de menor capacidad dónde el publico estaba a sólo unos centímetros del grupo, dejando en el aire algunas incógnitas sobre el comportamiento de la raza ya alcoholizada.
La cita era en el Escénica, un antro en el centro de la ciudad que ha cambiado de nombre varias veces y que ahora, despúes de haber sido remodalado y ampliado, ha servido de aforo para múltiples conciertos de rock y pop con capacidad para unas 2500 personas. Opté por llegar en el metro pues el estacionamiento está algo complicado y los cristalazos a la órden del día, aunque mi intención primaria era seguir bebiendo cerveza y no ser molestado por los operativos antiacohol al regresar del concierto.
A pesar de ser bastante impuntual, esta vez llegué justo a las 20:00 horas y me encontré con unas filas enormes para entrar al antro. No deja de sorprenderme que los ex The Doors sigan llenando sus presentaciones con gente de todas las edades, desde adolescentes hasta adultos mayores, pero sobre todo muchas mujeres guapas, incluso vi a una de ellas con un niño en brazos.
A las 21:20 hrs se apagaron las luces para dar pié al intro "O fortuna" y generar la algarabía de los impacientes concurrentes, quienes olvidaron los ochenta minutos de retraso al escuchar los primeros acordes de "Love me two times". Ahí estaban frente a nosotros, Ray Manzarek y Robby Krieger, deleitandonos con su música ancestral y transportándonos a los primeros años de The Doors con "Break on through" y luego a los últimos con "Love her madly", canción que pocas veces interpretaron en vivo allá por 1970.
En el escenario un Brett Scallions, apodado el Sex Machine por Manzarek, con la melena crecida y una voz bastante forzada trataba de llenar el hueco dejado años atrás por Ian Astbury en Riders on the Storm. Más atrás Ty Dennis, apodado el monstruo, hacia gala de sus habilidades en la batería y en el bajo el incondicional Phil Chen, apodado el Chupacabras mostraba el porque había sido uno de los músicos de sesión más solicitados en los 70s y 80s.
La canción de la noche fué sin duda "When the music's over", un himno para muchos de nosotros dónde Manzarek y Krieger improvisaron con sonidos abstractos, que se fundían con el olor a alcohol y a hierba quemada creando una atmósfera chamanística que nos elevaba a un viaje extático.
Siguieron desfilando clásicos como "Peace Frog", "Waiting for the Sun" y "Alabama Song", canción en la que Manzarek repitió como preámbulo el mismo discurso que en Pachuca y México sobre el Tequila y el agave. Durante la interpretación de "Gloria" las chicas bailaban sin parar y en "Spanish Caravan" Krieger nos deleitó con un intro/sólo de guitarra clásica que ponía de manifiesto que los años no pasan en vano. Su rostro ya muestra los estragos de la corrosión causada por la edad y los abusos.
Otra de las rolas que en lo particular ensalzaron la noche fue "The Soft Parade", canción representativa del albúm del mismo nombre, que aunque pocos la coreamos representó uno de las canciones que hicieron que el concierto valiera la pena. Del mismo álbum también interpretaron "Touch Me", rola en la que Ray se aventó un tipo intro-speech sobre el Sex Machine un tanto gracioso haciendo alusión a Brett, Robby y Jim Morrison.
Dejaron para el final la cereza en el pastel, interpretando tres de las rolas más coreadas por los presentes: "L.A. Woman", "People are Strange" y finalmente como encore "Light my Fire". Aún y cuando estuvimos pidiendo más rolas, ya no regresaron dejándonos con ganas de clásicos como "Riders on the Storm" o "Roadhouse Blues" que habían sido incluidas en algunos de sus últimos conciertos.
Sin duda, ésto dista mucho de lo que sucedia a finales de los sesentas en un concierto de The Doors con un Jim Morrison ebrio al frente alborotando a los concurrentes y con todo el line-up completo incluyendo a Densmore, sin embargo debemos estar conscientes de que no fuimos contemporaneos a los verdaderos Doors. Lo más cercano a esos conciertos de antaño es lo que pudimos disfrutar con Riders on the Storm.
Habrá muchos que critiquen a Manzarek y a Krieger por seguir haciendo presentándose en vivo sólo por dinero en lugar de quedarse en sus residencias jugando golf. Considero que a estas alturas, Ray y Robby tienen suficiente dinero sólo por las regalías propiciadas de las ventas de los álbumes de Elektra, viven en los más altos suburbios de California y no creo que necesiten más dinero del que ya tienen. ¿Cuanto les queda de vida? Quizás 5 o 10 años antes de que les dé un paro cardiaco, tiempo insuficiente para gastar los millones de dolares que ya tenían desde tiempo atrás. Creo que es más su deseo de seguir sintiendo esa adrenalina de tocar ante el público.
También hay quien piensa que tanto Manzarek como Krieger necesitan recuperar sus bolsillos despúes del duro golpe que les asestó Densmore al tener que pagarle cinco millones de dólares en concepto de indemnización, después de que un tribunal les condenara el haber utilizado de manera inapropiada el nombre e imágenes de The Doors. Lo cierto es que muchos hemos pagado y disfrutado por ver a bandas locales interpretando tributos a The Doors, ver a Robby y Ray en escena en nuestra propia ciudad es algo que no se dá todos los días y que todo fan de The Doors debe aprovechar si tiene la posibilidad.
Cuando Morrison murió, se cerraron las puertas de The Doors, sin embargo su legado permanece y se propaga gracias a unas nuevas y diferentes puertas que se abren a través de su música.
Setlist, Monterrey, Nuevo León, México 14 de febrero, 2009
1. O fortuna intro 2. Love me two times 3. Break on through 4. Love her madly 5. When the music's over 6. Peace Frog 7. Waiting for the sun 8. Alabama Song Whiskey Bar 9. Gloria 10. Spanish Caravan 11. The soft parade 12. Sex machine / Touche me 13. L.A. Woman 14. People are strange 15. Light my Fire
Escrita por Abel Garza / The Doors Tributo México
|